Eva no quería ser como un orgasmo; mantener cada músculo de su cuerpo ardiendo entre las llamas del infierno, para seguidamente, tocar el cielo y volar junto a las dulces nubes de éxtasis un breve tiempo… No quería que él sintiese uno, tras el que emprendería una nueva búsqueda con el fin de encontrar refugio en otro cuerpo que no era el suyo.
La profundidad de su mirada le intrigaba, no sabía porqué, quizás aquel gesto era capaz de decirle mucho más de lo que esperaba, Eva no lo entendía, al igual que no pudo conocerle tanto como le gustaría.
En su retorcida mente daban vueltas los recuerdos de un verano pasado, en el cuál ambos se regalaron valiosos minutos de alguna noche que otra, en las que si quiera disfrutaron de un beso, sin embargo… Aquel calor había permanecido presente en todo momento, acompañándola, haciéndole ver que ese chico deseaba ofrecerle más de lo que podía aceptar, ya sea por un motivo u otro, no se hallaba dentro de sus posibilidades.
Notó su delicada respiración en el cuello, sintió sus aventureras manos en su espalda pero no, Eva no accedió a dejar que la besase, levantando así, las últimas cartas que permanecían bocabajo, dando a entender para lo único que habían usado sus bocas ese acalorado verano; hablar hasta el desgaste.
Conversaciones interesantes que le producían una noria mental, allí donde los pensamientos giraban, mordiéndose unos a otros, ordenadamente pero sin encontrar una deseada solución. Quizás él, tan solo deseaba saber si ella se derretiría entre sus brazos, permitiendo que aquellos sentimientos helados se fundiesen al entrar en contacto con su cálido cuerpo, ahora bien, Eva lo había decidido, no quería ser un amor pasajero del que tan solo quedase para recordar los sensuales movimientos ejecutados en una cama al son de unos muelles que delatarían la entrega de dos cuerpos desnudos.
A ella le dolía la idea de ser la protagonista de una nueva experiencia, donde sería, ni más ni menos, que igual de temporal que un orgasmo. Buscaba ser quería a largo plazo, y las sinceras aflicciones de ese chico amenazaban con apagarse al llegar septiembre.
EBR.
Puff...no tengo palabras :) increible relato ^^
ResponderEliminarElisabet, gracias por tu visita y por las palabras que dejaste en mi blog.
ResponderEliminarUn saludo.