Cada fallo, cada imprecisión me ha abierto las puertas, al igual que los aciertos premeditados, los errores los calculé fríamente, viéndolos venir, acolchándome frente al golpe contra el que me aproximaba.
Aquella noche que hicimos el amor salvajemente tan solo deseaba refugiarme de la soledad en el placer que eras capaz de ofrecerme con tu cuerpo, ahora bien, admito que aunque el afecto hacia ti brille por su ausencia, soy consciente de lo mucho que me va a costar olvidar aquellas horas. Eso si que fue sexo del bueno.
Quizás te preguntes por el porqué de darte estas explicaciones, lo hago por que quiero, no debido a sentirme obligada o en deuda contigo, aún así; lo cierto es que te estoy empezando a añorar, lo cual no voy a permitir.
Borraré cada gesto, mirada o huella que me haga comenzar a quererte ¿Acaso no ves que mi naturaleza es muy cruel? Entiende, que mi mayor meta es sobrevivir sin remordimientos, libre, mantener mi escudo de mujer fatal, la mala fémina, si, esa soy yo. La que tiene por religión las posturas del kamasutra y al dinero por dios.
Mi grado de engaño es infalible, mantengo todos los detalles bajo control, los besos el tono de mi voz, la expresión bajo la que debo disfrazarme cuando estoy contigo... ¿No captas la idea de que para ser feliz necesito pasar sobre los demás? También acabaré robando tus sueños para vivirlos yo misma, mataré con mis manos todas las ilusiones que pasen por tu mente, además de ser capaz de dormir cada noche más a gusto que nunca por poseer la sonrisa que tú no puedes alcanzar.
Llorarás, enloquecerás... Pero yo me conozco, y disfrutaré. Lo siento, cariño, mis instintos básicos son intrínsecamente oscuros.
Lo peor es, sin duda, que me encanta los pasos que dejo atrás para salir ilesa de los afilados pedazos de un crimen, que ya sea moral o físico, son el producto de mi felicidad. No sufras cielo, sabías como era desde el principio... Intentaste cambiarme y lo hiciste. Me has dado el impulso que me faltaba para robar más vidas, repitiendo, así, cada acertado fallo.
Aquella noche que hicimos el amor salvajemente tan solo deseaba refugiarme de la soledad en el placer que eras capaz de ofrecerme con tu cuerpo, ahora bien, admito que aunque el afecto hacia ti brille por su ausencia, soy consciente de lo mucho que me va a costar olvidar aquellas horas. Eso si que fue sexo del bueno.
Quizás te preguntes por el porqué de darte estas explicaciones, lo hago por que quiero, no debido a sentirme obligada o en deuda contigo, aún así; lo cierto es que te estoy empezando a añorar, lo cual no voy a permitir.
Borraré cada gesto, mirada o huella que me haga comenzar a quererte ¿Acaso no ves que mi naturaleza es muy cruel? Entiende, que mi mayor meta es sobrevivir sin remordimientos, libre, mantener mi escudo de mujer fatal, la mala fémina, si, esa soy yo. La que tiene por religión las posturas del kamasutra y al dinero por dios.
Mi grado de engaño es infalible, mantengo todos los detalles bajo control, los besos el tono de mi voz, la expresión bajo la que debo disfrazarme cuando estoy contigo... ¿No captas la idea de que para ser feliz necesito pasar sobre los demás? También acabaré robando tus sueños para vivirlos yo misma, mataré con mis manos todas las ilusiones que pasen por tu mente, además de ser capaz de dormir cada noche más a gusto que nunca por poseer la sonrisa que tú no puedes alcanzar.
Llorarás, enloquecerás... Pero yo me conozco, y disfrutaré. Lo siento, cariño, mis instintos básicos son intrínsecamente oscuros.
Lo peor es, sin duda, que me encanta los pasos que dejo atrás para salir ilesa de los afilados pedazos de un crimen, que ya sea moral o físico, son el producto de mi felicidad. No sufras cielo, sabías como era desde el principio... Intentaste cambiarme y lo hiciste. Me has dado el impulso que me faltaba para robar más vidas, repitiendo, así, cada acertado fallo.
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