29/9/09

Como un orgasmo de verano


Eva no quería ser como un orgasmo; mantener cada músculo de su cuerpo ardiendo entre las llamas del infierno, para seguidamente, tocar el cielo y volar junto a las dulces nubes de éxtasis un breve tiempo… No quería que él sintiese uno, tras el que emprendería una nueva búsqueda con el fin de encontrar refugio en otro cuerpo que no era el suyo.

La profundidad de su mirada le intrigaba, no sabía porqué, quizás aquel gesto era capaz de decirle mucho más de lo que esperaba, Eva no lo entendía, al igual que no pudo conocerle tanto como le gustaría.
En su retorcida mente daban vueltas los recuerdos de un verano pasado, en el cuál ambos se regalaron valiosos minutos de alguna noche que otra, en las que si quiera disfrutaron de un beso, sin embargo… Aquel calor había permanecido presente en todo momento, acompañándola, haciéndole ver que ese chico deseaba ofrecerle más de lo que podía aceptar, ya sea por un motivo u otro, no se hallaba dentro de sus posibilidades.
Notó su delicada respiración en el cuello, sintió sus aventureras manos en su espalda pero no, Eva no accedió a dejar que la besase, levantando así, las últimas cartas que permanecían bocabajo, dando a entender para lo único que habían usado sus bocas ese acalorado verano; hablar hasta el desgaste.
Conversaciones interesantes que le producían una noria mental, allí donde los pensamientos giraban, mordiéndose unos a otros, ordenadamente pero sin encontrar una deseada solución. Quizás él, tan solo deseaba saber si ella se derretiría entre sus brazos, permitiendo que aquellos sentimientos helados se fundiesen al entrar en contacto con su cálido cuerpo, ahora bien, Eva lo había decidido, no quería ser un amor pasajero del que tan solo quedase para recordar los sensuales movimientos ejecutados en una cama al son de unos muelles que delatarían la entrega de dos cuerpos desnudos.
A ella le dolía la idea de ser la protagonista de una nueva experiencia, donde sería, ni más ni menos, que igual de temporal que un orgasmo. Buscaba ser quería a largo plazo, y las sinceras aflicciones de ese chico amenazaban con apagarse al llegar septiembre.

EBR.

27/9/09

Equilibro...


¿Qué pensarias si te dijese que es eso lo que busco en todo momento?

Deseo encontrarlo en cada trazo que hago dibujando, en cada lugar, en cada paso que doy al caminar.
Tengo un estado de animo aparentemente estable... Una sonrisa pintada en la cara por alguien que no sabe dibujar; unos ojos que a pesar de necesitar dos cristales para ver con claridad en la distancia, pueden mirar mas allá; tengo unas manos torpemente agiles y unas palabras directas que, en ocasiones, no encuentran su diana...
Un termino medio... la linea entre lo que pienso y lo que soy capaz de decir; la distancia entre el bien y el mal; la diferencia entre lo que para mi es arte y lo que lo es para ti...

Me destroza... cada vocablo sobre el que se desprende algun pensamiento. Esa misera realidad que me desgasta como a cada roca el roce de las olas... Esas hojas que se caen cuando la primavera vuelve a dormir... Yo tampoco tengo tanto aguante, pero para ti si.

Es cierto, puedo ser mas fria que el mismisimo invierno y mas cálida que el sol en verano, pero no puedo ser templada. No espero nada, tan solo me propongo objetivos que lucho por cumplir... Y si, me atrevo a decir que temo por los obstáculos que se interpongan pero no porque me hagan tropezar si no porque los destrozaré en mil pedazos. Puede que me hagan llorar, pero mayor será mi felicidad cuando encuentre el punto debil que los haga desaparecer. Tengo toda una vida para aprender, no solo eso, si no para quitar y descubrir las nuevas piedras que encontrare en el camino... pero no, no me harán pensar en un final premeditado.

Si la vida es un juego, yo jugaré hasta el final, puede que a veces haya que pasar turno, pero nunca me retirare de la mayor partida que tendré jamás. Voy a ganar.

Si, busco un equilibrio, pero no quiero encontrarlo, en mi no. Asi que no me pidas que sea neutral, que me mantenga en pausa o sin hacer nada, porque aunque tenga el dolor más desgarrador que nadie pueda tener en su interior...
Seguiré luchando por las cosas que quiero y sonriendole a mi alrededor.



EBR.

La mala fémina


Cada fallo, cada imprecisión me ha abierto las puertas, al igual que los aciertos premeditados, los errores los calculé fríamente, viéndolos venir, acolchándome frente al golpe contra el que me aproximaba.

Aquella noche que hicimos el amor salvajemente tan solo deseaba refugiarme de la soledad en el placer que eras capaz de ofrecerme con tu cuerpo, ahora bien, admito que aunque el afecto hacia ti brille por su ausencia, soy consciente de lo mucho que me va a costar olvidar aquellas horas. Eso si que fue sexo del bueno.

Quizás te preguntes por el porqué de darte estas explicaciones, lo hago por que quiero, no debido a sentirme obligada o en deuda contigo, aún así; lo cierto es que te estoy empezando a añorar, lo cual no voy a permitir.

Borraré cada gesto, mirada o huella que me haga comenzar a quererte ¿Acaso no ves que mi naturaleza es muy cruel? Entiende, que mi mayor meta es sobrevivir sin remordimientos, libre, mantener mi escudo de mujer fatal, la mala fémina, si, esa soy yo. La que tiene por religión las posturas del kamasutra y al dinero por dios.

Mi grado de engaño es infalible, mantengo todos los detalles bajo control, los besos el tono de mi voz, la expresión bajo la que debo disfrazarme cuando estoy contigo... ¿No captas la idea de que para ser feliz necesito pasar sobre los demás? También acabaré robando tus sueños para vivirlos yo misma, mataré con mis manos todas las ilusiones que pasen por tu mente, además de ser capaz de dormir cada noche más a gusto que nunca por poseer la sonrisa que tú no puedes alcanzar.
Llorarás, enloquecerás... Pero yo me conozco, y disfrutaré. Lo siento, cariño, mis instintos básicos son intrínsecamente oscuros.

Lo peor es, sin duda, que me encanta los pasos que dejo atrás para salir ilesa de los afilados pedazos de un crimen, que ya sea moral o físico, son el producto de mi felicidad. No sufras cielo, sabías como era desde el principio... Intentaste cambiarme y lo hiciste. Me has dado el impulso que me faltaba para robar más vidas, repitiendo, así, cada acertado fallo.