10/8/10

Algún sitio, algún lugar

Noté que sus ojos casi ni pestañeaban, no dejaba de mirarme ni un segundo mientras iba conduciendo. Le devolví sutilmente la mirada, miré al frente, y no pude evitar sonreír. De reojo, me percate de que toda su atención la estaba volcando ahora en mi boca, aquello me avergonzaba mucho menos, por lo que me fui relajando poco a poco. Me ponía nervioso, demasiado.
- Me pone nervioso.
- Después de toda la noche...Tuteeme, por favor, no accedí a salir a tomar algo bajo ciertos convencionalismos que odio.- me dijo amablemente.
-Discúlpeme entonces. Perdón, - me apresuré a decir- perdona, Eva. No era mi intención.
-Lo sé, no importa.
-Puedo saber, ¿porqué me miras tanto?- me atreví a preguntar- Debo de ser un fósil muy raro, ¿no?

Ella no paraba de reír, siendo arqueóloga aquel pequeño comentario había sido muy adecuado.

-Vamos, Carlo, tampoco me sacas tantos años. Te confieso que mi edad no está muy lejos de la tuya... - cambió de tema radicalmente.
- Quién lo diría, no te pesan nada los años, querida Eva, aunque, rondar los cuarenta tampoco es un problema y menos si no los aparentas.
- Lo sé, esta vida no me ha tratado mal, han sido unos tiempos muy agradecidos, además, soy feliz de haber nacido en una tierra joven- añadió con tono nostálgico, desviando sus bonitos ojos verdes hacia el exterior de la ventanilla del coche.
- Ah, ¿si? Entonces, ¿no eres de aquí, de Madrid?
- Llegué hace unos años aquí. Supongo que legalmente soy de algún sitio, de algún lugar, ya sabes, pero prácticamente, me siento ciudadana del mundo, nunca he permanecido en una misma ciudad más de tres años.
- Vaya. Y, ¿se puede saber al menos dónde la dejo?
-No te preocupes, Carlo... En algún sitio... En algún lugar... - dijo, mientras reía, a la vez que me mandaba una mirada furtiva- La noche es joven, y yo soy una mujer de mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario