Lo que quiero decir realmente es que, creo que el verdadero apego a una tierra no comienza con lo sorprendente que puedan ser sus rincones, porque si no hay nadie que pueda hacerlos especiales, ni llenarlos junto a ti, esos sitios no serán más que un recuerdo.
Un recuerdo por donde un día pasaste o al que puedes volver cuando quieras, pero que no produce nada, que tan solo estanca tus ideas; te aprisiona mucho más y de una forma tan negativa, que lo único que consigue es ir construyendo una barrera tras otra en tu cabeza, que no te deje ver más allá, que tan solo te cree deseos de cambiar de aires.
Como siempre digo; No tengo patria, ni bandera... Tenía un sueño que no me dejaba dormir, deseaba saber donde estaba mi sitio, lo que hacía que muchas noches me desvelase por averiguar en que lugar debería estar realmente...
Pero... ya tengo todas las respuestas, me quedo por el norte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario