8/8/10

How you remind me

Una persona no pertenece a un lugar tan solo por nacer ahí, es una parte importante, claro está, pero no lo es todo.
Puedes cambiarte de ciudad con quince años, ser nuevo en todos los sentidos y advertir que, paulatinamente, van apareciendo una serie de sucesos y personas que se convierten lentamente, sin que te enteres, en unas pequeñas ataduras que producen que dejes de añorar lo que en un principio eran tus inicios, tus raíces.

Lo que quiero decir realmente es que, creo que el verdadero apego a una tierra no comienza con lo sorprendente que puedan ser sus rincones, porque si no hay nadie que pueda hacerlos especiales, ni llenarlos junto a ti, esos sitios no serán más que un recuerdo.

Un recuerdo por donde un día pasaste o al que puedes volver cuando quieras, pero que no produce nada, que tan solo estanca tus ideas; te aprisiona mucho más y de una forma tan negativa, que lo único que consigue es ir construyendo una barrera tras otra en tu cabeza, que no te deje ver más allá, que tan solo te cree deseos de cambiar de aires.

Como siempre digo; No tengo patria, ni bandera... Tenía un sueño que no me dejaba dormir, deseaba saber donde estaba mi sitio, lo que hacía que muchas noches me desvelase por averiguar en que lugar debería estar realmente...

Pero... ya tengo todas las respuestas, me quedo por el norte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario