Cuando te escucho, siento lo mismo que cuando estoy tumbada entre la hierba de una gran colina, o cuando me dejo cubrir por la arena que el viento mece a sus anchas junto a la orilla del mar.
Quiero oirte gritar cuando ya no quiera escuchar mis propios pensamientos; quisiese oirte susurrar cuando mis pensamientos giran en espiral hasta salir por mi boca con ganas de entrar en tus oidos; Quiero ser música.
Para entrar dentro de tí como esos acordes que tienes por favoritos y escuchas mientras conduces; para crear el ambiente que consigue construir una canción; para ser como un soplo de aire fresco en tiempos bochornosos, sí para ser... Ser aire.
Y acelerar. Acelerar por un largo camino, fumándonos uno de esos cigarritos de la alegría, compuesto de aquella suerte en la que nunca creimos, creado con todos esos momentos en los que actuamos rápido, pensando tras cada calada; abandonando silencios con nombres de personas, una canción nueva; solo tú y yo... Y carretera.
Música.. Aire.. Y carretera, ¿Quién da más?
No hay comentarios:
Publicar un comentario