preso de la pena
cautivo en el espejo acentuándose mis arrugas;
Y con ellas, mi condena.
He notado tristeza,
inmersa, tras mis chispeantes ojos,
antiguos cazadores de relámpagos ocultos entre la maleza,
culpables de que cada tierra no posea siquiera un buen matojo.
He notado como me pesan los recuerdos
cuando pretendo salir a flote,
nadando en este mar de incertidumbre a contratiempo,
esquivando el momento para tomar otro bote.
He notado el silencio presente al consumirse cada melodía,
dos partituras perdidas en un mismo incendio
junto a sus compases al caer el día,
encendidos con un efímero latido
prendido con la armoniosa llama de este viejo náufrago enloquecido.
Simplemente, he notado la esencia de tu ausencia.
Son muchos febreros perdidos ya,
los que han naufragado en mi mar
tras acabar hundidos por no saber amar.
Siempre acabamos por notarla, esa ausencia, que al principio no parece hacernos daño. Me gustó mucho, por cierto.
ResponderEliminarUn saludo,
RChS
Esto que has escrito es genial. Me ha encantado, me ha llegado (y mira que la poesía no es lo mío).
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